rutas temáticas
Un año después de abdicar al trono, el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, se embarcaba en el puerto de Flesinga con destino a Laredo (Cantabria) a donde arriba el 28 de Septiembre de 1556.
A partir de entonces iniciaría el último de sus viajes, de 90 leguas y 33 días junto a su comitiva, y que finalizaría en el Monasterio de los Jerónimos en Yuste. Carlos V, conocido por su personalidad de viajero incansable, realizó entonces su última travesía por tierras de Castilla y León, en una ruta que siglos más tarde se convertiría en un atractivo turístico y cultural de gran relevancia para la región.
El turista que se acerque a este recorrido que une a cinco provincias, descubrirá pequeñas aldeas, importantes ciudades, imponentes paisajes y una riqueza histórica que le sorprenderá por su diversidad y belleza. Pero no todo es historia en la Ruta de Carlos V: también la gastronomía, la naturaleza y las festividades son sobrados motivos para disfrutar de este circuito.
Los pueblos unidos por esta ruta son: Laredo, Colindres, Limpias, Ampuero, Rasines, Ramales de la Victoria y Soba, todas ellas en Cantabria. Sigue hacia Lanestosa en el País Vasco y luego Medina de Pomar, Pesadas de Burgos, Hontomín, Burgos y Celada del Camino en la Provincia de Burgos. Ingresando en Palencia, Carlos V recorrió Palenzuela, Torquemada y Dueñas. Su peregrinaje continuó por la Provincia de Valladolid en las localidades de Cabezón de Pisuerga, Valladolid, Valdestillas y Medina del Campo. En Ávila llegaría a Horcajo de las Torres y en Salamanca visitaría Alaraz, Gallegos de Solmirón y Peñaranda de Bracamonte. Finalmente, dentro de la Provincia de Cáceres, se detendría en Tornavascas, Jarandilla y finalmente en el Monasterio de Yuste.
Muchas de estas localidades celebran el recorrido del monarca con alegres fiestas y recreaciones, como en la Playa de la Salvé, donde se lleva a cabo una bien lograda actuación que representa el momento del desembarco de Carlos V. Una excelente oportunidad para recorrer en familia, conocer aspectos pocos difundidos de la historia y disfrutar de las bellezas naturales de una de las bellas regiones de España

En Sevilla la vida tiene otro ritmo. El sol sevillano baña con su luz cada rincón de esta espléndida ciudad y construye una atmósfera que invita a descubrir los cientos de atractivos de toda la provincia.
Sevilla cuenta con numerosas rutas temáticas, muy bien diseñadas y señalizadas, que permiten al viajero curioso adentrarse en historias de personajes conocidos, excelente gastronomía, una naturaleza pródiga y la historia fascinante de esta región española.
Entre estas múltiples propuestas encontramos la Ruta del Agua, un itinerario de 68 kilómetros que constituye una auténtica joya ecológica. La ruta se inicia en el Monte Carambolo, en el Aljarafe y concluye en los Lagos del Serrano, Guillena. El trayecto acompaña las márgenes de los ríos Huelva y Cala y permite discurir plácidamente entre la geografía sevillana disfrutando de sus magníficas vistas.
Cortijos, palacios, áreas arqueológicas, antiguas estaciones de trenes, lagos, montañas y una impresionante variedad de atractivos y paisajes aparecen en cada recodo del camino sorprendiendo al viajero. Numerosas actividades pueden practicarse en esta ruta: cicloturismo, escalada, equitación, montañismo, acampada, buceo, pesca deportiva entre otros.
En la ruta del Agua también es posible hallar una importante oferta en materia de alojamiento y gastronomía: merenderos, paradores, información turística, restaurantes y pequeños hoteles, hacen de esta propuesta una interesante manera de recorrer, conocer y disfrutar de una Sevilla diferente.


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